Charla impartida por Yolanda Higueras, neuropsicóloga en el Hospital Gregorio Marañón

18 de Marzo de 2015

 

La charla trataba sobre los estudios que se han hecho hasta ahora acerca de la influencia del ejercicio físico sobre la calidad de vida, el cerebro y las funciones cognitivas, principalmente en personas con EM.
Parece que el ejercicio que mejores resultados tiene es el aeróbico (caminar, correr, bici, remo), frente al de fuerza, realizado de manera continuada, es decir al menos 3 veces por semana en sesiones de al menos 30 minutos, y realizado al menos durante 12 semanas.
Los estudios que se vieron estaban hechos mayoritariamente en personas sanas, siendo los realizados en personas con EM preliminares; pero las mejoras apreciadas en los estudios con personas sanas se apreciaban igualmente en las personas con EM.
En cuanto a la calidad de vida, tanto en sanos como en la EM, se aprecia una mejora grande, principalmente en equilibrio, fuerza y autoestima.
Particularmente me gustó uno de los estudios presentados, hecho en personas con EM progresivas, a los que se hizo andar en cinta 12 semanas, 3 vesces/semana, 30 minutos/vez; solo era andar y en muchos casos, dependiendo del grado de discapacidad, con arnés que les sujetaba al techo para poder caminar. Todos los participantes apreciaron mejoras en equilibrio y calidad de vida en general y no progresó la discapacidad en ninguno de ellos. Pero el estudio solo constó con 6 participantes, con EDSS de 6,9 ( silla de ruedas o casi), toca seguir investigando.
En cuanto al cerebro, el estudio más significativo comparaba 120 personas sanas mayores de 60 años, parte solo hacían estiramientos y el resto haciendo ejercicio aeróbico. En el segundo grupo se aprecia en las RM que aumenta el tamaño del hipocampo anterior en un 2%, contrarrestando además el deterioro que se siguió produciendo en los no-aeróbicos por la edad, es decir, hay mejoras apreciables en la memoria espacial y se ayuda a contrarrestar su deterioro.
Evidentemente además está la segregación de endorfinas que produce mejoras en el estado de ánimo y en los posibles estados depresivos.
En cuanto a las funciones cognitivas, al hacer ejercicio de forma continuada, el cuerpo segrega la proteína BDNF (el factor neurotrófico cerebral) que está implicada en el desarrollo y funcionamiento neuronal, incluyendo la neurogénesis, el crecimiento dendrítico y su potenciamiento a largo plazo. Es decir, potencia la creación de nuevas neuronas y mejoras en el aprendizaje. También se relaciona con la mejora en el funcionamiento de las tareas cognitivas, la memoria espacial episódica y el reconocimiento y recuerdo verbal.
Un solo entrenamiento aumenta la BDNF en el cerebro, pero si el entrenamiento es mantenido en el tiempo el aumento de BDNF se mantiene incluso en los períodos de descanso entre entrenamientos.
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